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“La que se avecina” hace una brillante parodia de la vida cotidiana de cualquier comunidad de vecinos a través de unos personajes que se relacionan con malicia y alimentan con su maldad intrínseca unas tramas surrealistas llenas de obsesiones personales y vecinales.

La serie heredera del humor ácido de “Aquí no hay quién viva” ha conseguido afianzar a su propia audiencia temporada a temporada, desvinculándose de su antecesora y adquiriendo una identidad propia.

En la 6ª temporada, la comunidad de vecinos de la urbanización “Mirador de Montepinar” continúan con sus batallas comunitarias, pero sus tramas personales cada vez adquieren más peso argumental.

Enrique, tras una gira en furgoneta por los pueblos de España junto con Coque y Antonio Recio ofreciendo sus servicios para solucionar “entuertos” conyugales, regresa a casa al recibir una llamada de emergencia de su amada, Judith. La pelirroja exuberante, en un brote de locura y ante la mala situación que atraviesa la comunidad, sin luz, sin ascensor, sin conserje, se postula como presidenta y necesita a Enrique para que la apoye como vicepresidente. A la tensión sexual inverosímil que existe entre ambos y al caos vecinal al que se enfrentan, hay que sumarle la aparición por sorpresa de Araceli, la ex-mujer de Enrique, que alquila, con su novia celosa enfermiza, el segundo piso de la finca para retomar la relación con su hijo Fran. Por su parte Antonio Recio, ante el abandono de dos de los tres miembros de su equipo de “apoyo” a comunidades de vecinos necesitadas, vuelve resignado a casa. El panorama al que se enfrenta no es muy alentador, ha perdido su estatus de presidente además de la propiedad de su casa. El vecino más polémico de Montepinar, lejos de amedrentrarse, está dispuesto a convocar hasta al mismísimo Satán para “recuperar sus dominios”.

Maite, la ex cuqui, denuncia a Amador por no ocuparse de sus hijos y no pasarles la pensión. El juez decide que los niños vivan tres meses con su padre y tres meses con su madre. Esta resolución pone a Maite de patitas en la calle y a Amador, autobautizado como “el vividor follador”, a cargo de sus criaturitas.

Por último, Lola se ha ido a Miami 6 meses para participar en un culebrón, “Los amantes de Adelita”. Javi no puede con los celos que le produce ver a su mujer protagonizando escenas tórridas con otros hombres y se refugia en los brazos de Raquel.

En la 6ª temporada se unen al reparto habitual, María Casal, que interpreta a Reyes, una mujer con mucho carácter y dispuesta a todo por conservar el amor de su novia, y Amparo Valle, que se pone en la piel de la abuela Justi, madre de Amador, que deja el pueblo para poner orden en casa de su hijo. “La que se avecina” confirma su éxito temporada tras temporada gracias al surrealismo de sus tramas, la evolución de sus personajes y a las acertadas incorporaciones como la de Antonia San Juan.