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4 razones por las que mola compartir edificio con tus colegas

Imagina un universo en el que no tengas que coger ni metros ni buses para ver a tus colegas

07 de Diciembre, 2015

Imagina un universo en el que no tengas que coger ni metros ni buses para ver a tus colegas. Un mundo en el que pudiérais desayunar todos juntos en pijama. ¡Sería perfecto!, y ese, querido seriéfilo, es uno de los motivos por los que te encanta Friends. 

Seamos sinceros. Podríamos contarte todos los problemas derivados de esta cercana convivencia, como que tus amigos te saquearían el armario, pero no lo vamos a hacer. Ya los descubrirás por ti mismo.  

Hoy te contamos…. tachan, tachan… por qué mola compartir edificio con tus colegas, o dicho de otra forma, cómo aprovecharse de tus amicinos.  

1. Si te vas de vacaciones no necesitas que tu madre vuelva del pueblo para cuidar a tu perro. ¡Dejaselo a tus amigos! Solo tienen que cruzar la puerta de enfrente, no pueden decirte que no. 

2. Te levantas un día de resaca. Tu nevera parece la de una modelo, y no tienes ni ganas ni dinero para ir a comprar. Cruza la puerta y llama a tus colegas con la excusa de comentar la noche. Una vez dentro no les quedará otra que invitarte a comer.

3. ¿Tus compañeros de piso te obligan a ver Gran Hermano? O peor aún, ¿las entrevistas de Bertín Osbone? Tu sabes donde encontrar humor del bueno, así que cruza el rellano, invade el sofá de tus colegas y disfruta con ellos de las series de Comedy Central. 

4. Has vivido la noche de tu vida. Has bailado, ligado, te han invitado a copas, y ahora vuelves a casa más venido arriba que nunca. Buscas la llave de casa. Miras en todos los escondites posibles de tu cuerpo y no la encuentras por ninguna parte. Solo estáis tú, tu portal y tu moña. En un momento de lucidez, recuerdas que tus amigos viven enfrente y empiezas a ver luces de colores al final del túnel. Sólo un buen amigo te abriría la puerta a altas horas de la noche. Y solo un buen amigo te prestaría su sofá en semejante estado. 

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