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5 MODAS ATERRADORAS QUE HOY YA NO EXISTEN

Estas cosas pasaron de verdad

06 de Mayo, 2016

Corsés asesinos, pelos de rata en las cejas, pelucas de cabello de cadáver... si te parece que hoy en día la moda ha alcanzado cotas enormes de estupidez, es que no conoces nuestro pasado no tan lejano... Estas cosas pasaron de verdad:

1. El corsé asesino
El siglo XIX fue el siglo de los corsés, que ya venían pegando fuerte desde hacía mucho. Si la medida de cintura de 60 cm es hoy algo normal tirando a bastante delgado, en aquella época las mujeres tendían a cerrar corsé hasta dejarlo en 45 e incluso 40 cm. Con ello tenían gravísimos problemas de espalda, de riñones o circulatorios. Los desmayos y las trombosis estaban a la orden del día. Y luego dicen que hoy somos esclavos del ideal femenino... 


2. Pelo de ratón en las cejas
Las cejas molaban mucho en el siglo XVIII. Tanto, que si la mujer o el hombre no tenían suficiente pelo en ellas, recurrían a remedios caseros como adherir pelo de ratón sobre los ojos, y así dar una expresión a la mirada mucho más atractiva. A lo mejor viene de ahí el cuento de “La Ratita Presumida”. 


3. La crinolina mortal
La crinolina, miriñaque o armador, era esa falda con una estructura en forma de jaula que las mujeres llevaban en el siglo XIX. The New York Times documentaba hasta 3 muertes semanales por incendio de crinolina en la segunda mitad de esta centuria. Como en aquella época la chimenea era la protagonista del hogar o de las fiestas, era tristemente habitual que una chispa provocase una tragedia. El mismo Oscar Wilde perdió a dos hermanas a causa de este tipo de accidentes.


4. Pelucas de pelo de muerto
Durante más de 200 años, desde el reinado de Luis XVI hasta el siglo XIX, los hombres llevaron peluca en buena parte de Europa. No había pelo sintético, así que se reciclaba el pelo de los cadáveres para poder presumir de una buena pelambrera artificial. De hecho, los hombres se rapaban su pelo natural para que la peluca no les estorbase, y gastaban auténticas fortunas para reflejar su condición social (Luis XVI tenía 40 peluqueros encargados de diseñar sus pelucas). Solo más tarde, a partir de 1770, las pelucas fueron un símbolo de estatus extendido a las mujeres. 


5. Dientes negros
Durante los tiempos fuertes de la época colonial, no había mayor símbolo de estatus social que comer azúcar como si no hubiera un mañana. Esto provocó que algunos “señores” de buena familia presumieran de dientes negros gracias a ir sobrados de comer dulce, y que otros que pretendían aparentar riqueza se los tiñesen para que no se dudase de su rancio abolengo. Luego llegaría la moda de lo light y todas estas preciosas costumbres se echarían a perder...

 

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