Las webs de COMEDY CENTRAL utilizan cookies y otras tecnologías para mejorar tu experiencia en nuestro sitio.
Por el hecho de continuar utilizando las páginas web de COMEDY CENTRAL,
aceptas la instalación de cookies tal y como se establece en la políticas de cookies aquí.
sÍguenos
15:11

Cine: Sabrina (y sus amores)

17:20

Cine: Increíble pero falso

19:01

Cine: El príncipe y yo 3: Luna de miel real

20:37

Cine: Ashby

5 COSAS QUE NO SABÍAS SOBRE LOS BUSCADORES DE VUELOS

Ellos hacen el trabajo sucio, pero tú lo acabas pagando

13 de Julio, 2016

No hace tanto tiempo, volar era un lujo sólo al alcance de unos pocos ahorradores (hablamos de la misma época en que ahorrar era una posibilidad real y no una quimera mitológica). Hasta que llegaron las compañías low-cost y con ellas, el auge de los buscadores de vuelos, esas webs que te libran del trabajo titánico de comparar entre decenas de compañías en busca del vuelo más tirado de precio. 

Esto en teoría, porque a la hora de la verdad, la pelea con esos buscadores acaba generando casi más problemas que ventajas. Problemas que nosotros no podemos solucionar, pero sí identificar: te van a joder igual, pero por lo menos vas avisado.


El precio inicial es una broma: uses el buscador que uses y aunque te ahorres el más nimio de los seguros, prepárate para pagar 30 o 40 euros más de lo que pone en la primera búsqueda. Ellos lo llamarán gastos de gestión, subida inesperada del precio o si hace falta, recargo por doble ala.

Da igual qué buscador uses: por mucho que prometan ser la más barata, la diferencia final de precio de un mismo vuelo entre las webs de búsqueda es mínima. De lo contrario, ¿no ves que ya existiría un buscador de buscadores baratos?

Cuanto más dudes, más caro: existe un algoritmo satánico que hace que si no compras los billetes a la primera, la próxima vez que mires en la web el precio habrá subido misteriosamente. Pero siempre puedes coger un vuelo con fecha del día antes, viajar al pasado y enmendar tu error. 

Menos dinero, menos horas de sueño: los vuelos más baratos siempre serán en los horarios más infames, con salidas y llegadas cuando las calles ni están puestas. Y nunca hay una opción que diga “buscar vuelos en horarios de persona, no de vampiro”.

La jodiste: al final, quizás te has ahorrado 10 eurillos por aterrizar en un aeropuerto desde el que deberás coger un tren hasta la ciudad que cuesta 40 euros. ¡Genio! Eso por no hablar de las horas perdidas delante del buscador y del desgaste en neuronas y frustraciones a lo Schindler: ¡si lo hubiese mirado hace diez meses, me habría ahorrado medio euro más!


 

© VIACOM INTERNATIONAL MEDIA NETWORKS, S.L.U. / All Rights Reserved. La utilización de esta web implica el conocimiento y la aceptación de sus bases generales de uso.